¿Somos equipo o sólo jugamos juntos?

¿Somos equipo o sólo jugamos juntos?

Cuando preguntamos a los jugadores por las características de un equipo, su diferencia con un simple grupo, o los valores que deben reflejarse detrás de la palabra equipo, todos lo tienen muy claro. Sin embargo, cuando observamos su comportamiento diario, en entrenamientos y partidos, vemos que muchas veces existe una enorme brecha entre lo que dicen que son y cómo actúan.

En muchos equipos jóvenes, la necesidad de sentirse parte del grupo hace que los chicos tiendan a hacer que prime un ambiente de “buen rollito” que llega a ser perjudicial para el rendimiento del equipo, dejando que la amistad mal entendida prime sobre las necesidades del mismo. Se justifican los comportamientos erróneos de aquellos que caen bien, y se critican en exceso los de aquellos que no son tan afines. Sin embargo, ser amigo y compañero debería suponer que en ocasiones también se digan aquellas cosas que no se quieren oír, por el bien del equipo.

Se habla mucho de los valores del deporte. Se supone que practicar un deporte de equipo lleva consigo el desarrollo de aspectos como el trabajo colaborativo, la amistad, el compromiso, el respeto, o el esfuerzo. Nada más lejos de la realidad. Practicar un deporte de equipo proporciona el contexto para que estos valores se desarrollen, pero no brotan solos, es necesario trabajar y esforzarse para que realmente se produzcan. Se trata de un trabajo colectivo pero que debe empezar por cada uno de los jugadores.

Los jóvenes deportistas deben aprender a mirarse a sí mismos, a dejar de exigir y de quejarse cuando las cosas no van como ellos quieren, y a empezar a reflexionar sobre qué cosas concretas pueden ellos aportar a los demás miembros de su equipo, cómo pueden contribuir a que de verdad esos valores estén presentes. Empezar a construir un equipo, con todo lo que esa palabra conlleva, sólo depende de ellos mismos. Saben lo que tienen que hacer. Ahora sólo falta dar el primer paso. ¿Merece la pena el esfuerzo? Sin duda.

Formar parte de un equipo es mucho más que jugar juntos. El deporte es un medio fantástico para desarrollar grandes habilidades, y aprovecharlo depende principalmente de los jugadores. Los demás, todos los que rodeamos la actividad deportiva de estos chicos, debemos ayudarles contribuyendo a que saquen el máximo partido de su paso por el deporte. La formación y el desarrollo como futbolistas está totalmente ligada a su formación y desarrollo como deportistas, como personas. Si nos contentamos con tener un grupo de jóvenes que juegan más o menos bien al fútbol estamos desperdiciando una gran oportunidad.

 

@GemaSancho

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