No tengo tiempo para quejarme

No tengo tiempo para quejarme

Ya sabemos que la expresión “no tengo tiempo” en realidad no significa más que “prefiero dedicar mi tiempo a otros asuntos más relevantes para mí en este momento”. Pero realmente, al darnos cuenta de que la decisión está en nuestras manos, la cosa cambia. Un nuevo punto de vista desde el que asumir nuestra responsabilidad. ¿Cómo te sientes con ello?

Últimamente oigo a mi alrededor personas que hablan tan sólo para quejarse. Quejarse está bien. Es bueno defender lo que uno siente o piensa.

“La cosa está mal”, escucho. En el ámbito político, económico, social, en la empresa, en el deporte, … “la cosa está mal”. ¿De verdad está tan mal? ¿Comparado con qué? ¿Comparado con cuándo?

Pero no son las palabras en sí las que llaman mi atención sino el tono, y más allá, la actitud con las que son pronunciadas. “La cosa está mal”. Bien, supongamos que tienes razón: la cosa está como está. Y tú, ¿qué estás haciendo para cambiarlo?

La queja instalada en la resignación y en la impotencia. “La cosa está mal y me siento como un microbio en la inmensidad del universo incapaz de cambiar absolutamente nada”.

¿Qué te parece si cambias la perspectiva? “La cosa está mal y elijo no hacer nada al respecto”. Bueno, ahora la cosa cambia. Si eliges no hacer nada es porque hay algo que podrías hacer a lo que estás renunciando. ¿Qué es eso a lo que renuncias? ¿Qué beneficio estás obteniendo con tu elección? Sí, seguramente tiene que ver con ese micro mundo que te has creado, donde te sientes cómodo y desde donde no tienes que asumir ninguna responsabilidad. Lo entiendo.

Acostumbrados a tomar el camino fácil en épocas de bonanza, seguimos tomando el camino fácil cuando las cosas se tuercen.

Si eres de los que están dispuestos a dar un paso más, a elegir el camino del reto y a no tener tiempo para quejarte, pon un coach en tu vida.

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