Si no estudias, no compites

Si no estudias, no compites

Sin duda el deporte, bien planteado, ofrece grandes oportunidades para que nuestros niños y jóvenes desarrollen valores importantes como la responsabilidad, el respeto, la cooperación, la resiliencia, el esfuerzo, la constancia,…y por supuesto puede favorecer no sólo la buena forma física sino también otros aspectos como la autoestima o la gestión emocional.

Sin embargo, no basta con hacer deporte para disfrutar de todas estas bondades; hay que hacerlo bien. Y no me refiero a la buena ejecución de la actividad en sí, sino a hacerlo con cabeza, dándole la importancia que tiene en cada momento y ajustándolo a la edad y realidad particular de cada deportista.

Los padres tienen un papel fundamental en la iniciación deportiva de sus hijos, haciendo grandes esfuerzos personales y también económicos para que los niños puedan disfrutar de su deporte favorito. Sin duda, aportan todo su cariño y su buena fe. Pero no es fácil ser padre y lo cierto es que en ocasiones nos encontramos con algunos que, influidos por los que ven oportunidades de negocio en los pequeños deportistas o cegados por sus propias frustraciones y deseos, empujan a sus hijos a vivir jornadas de intensos entrenamientos, viajes y competiciones, alejándolos de una vida familiar, escolar y social propia de los niños de su edad.

Niños que entrenan mañana y tarde, que abandonan sus estudios, que viajan cuarenta semanas al año, que dejan a su familia cambiando hasta de país para vivir por y para el deporte… ¿nos hemos vuelto locos?

El deporte puede ser un gran recurso formativo pero no debemos olvidar que el principal “músculo” que debe desarrollar un niño es su cerebro. No tiene ningún sentido permitir que los niños abandonen sus estudios por dedicar más tiempo a entrenamientos y competiciones. Ellos necesitan adquirir conocimientos y habilidades que les ayuden a desarrollarse como personas. Y esto se consigue, principalmente, a través del entorno escolar y familiar. Además, tener que enfrentarse a otros retos fuera del ámbito deportivo y relacionarse con otros niños y niñas de su edad les facilita un equilibrio necesario en sus vidas, haciéndoles mantener los pies en la tierra y sentirse “normales”.

Que un niño destaque de manera temprana en el ámbito deportivo no es una garantía de éxito a medio o largo plazo. En el desarrollo de su carrera deportiva influirán muchos aspectos como la progresión en su desarrollo físico y técnico, su capacidad de afrontar las derrotas, su equilibrio personal, la capacidad para gestionar el estrés, las lesiones, y muchos más. Muy pocos son los que llegan a lo más alto de la carrera deportiva, la mayoría se quedan por el camino. Y es una lástima descubrir que, cuando se quedan fuera, no saben qué hacer con sus vidas.

Los estudios deberían ser la prioridad para todos los chicos en edad escolar. El deporte, un fantástico complemento.

Sería deseable que las federaciones, los clubs y otras instituciones deportivas lo entendieran así, organizando competiciones únicamente en fines de semana y periodos vacacionales, permitiendo a los chavales compatibilizar adecuadamente sus estudios y el deporte.

Por otro lado, los padres deben tenerlo claro y actuar en consecuencia. El primer compromiso que debe asumir un niño es el de su propia formación. Por tanto, no se puede premiar al que no cumple con sus obligaciones dejándole competir. Si no estudias, no compites.

Los entrenadores de categorías inferiores, cuya labor principal es la de contribuir a la formación integral de los deportistas jóvenes, también pueden favorecer el equilibrio entre los estudios y el deporte no haciendo la vista gorda en este asunto. Si no estudias, entrenas, pero no compites.

Para un deportista competitivo (y la mayoría lo son) esta norma puede suponer un aliciente importante para cumplir con sus obligaciones. Saber organizarse el tiempo disponible para atender a los estudios y poder disfrutar de su deporte favorito es ya un gran aprendizaje.

Todos podemos contribuir a que los más jóvenes aprovechen al máximo los grandes beneficios que les ofrece el deporte. ¡Hagámoslo!

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