Deporte base: ¿Qué es para ti ser un buen entrenador?

Deporte base: ¿Qué es para ti ser un buen entrenador?

En mi último curso sobre Coaching en el ámbito educativo pregunté a los asistentes, profesores de diferentes centros educativos y de distintos ámbitos soioeconómicos, qué características debería tener, según ellos, un buen profesor. Comentaron aspectos que tenían que ver con una adecuada comunicación, empatía, control emocional, capacidad de escucha, habilidades para la resolución de conflictos o para motivar a sus alumnos. Curiosamente, no se nombraron aspectos relacionados con el conocimiento de la asignatura o el currículum del profesor. Al preguntarles por este punto me contestaron: “Eso se presupone. Para ser profesor necesitas tener esos conocimientos pero lo que te hará realmente bueno será el desarrollo del resto de habilidades”.

Lo mismo ocurre en el ámbito deportivo. Para ser un buen entrenador (especialmente en deporte base) no es suficiente con tener unos determinados conocimientos técnicos o tácticos. Sin el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales no llegarás muy lejos.

El objetivo principal de un entrenador de deporte base debería ser que al final de cada temporada, los chavales que hayan pasado por sus manos sean un poco mejores que al inicio de la misma, mejores jugadores y mejores personas.

A todos nos cuesta esperar para ver reconocido nuestro trabajo o esfuerzo pero cuando elegimos una profesión como la de formador, ya sea en el ámbito deportivo o en cualquier otro, nuestro esfuerzo sólo puede medirse a largo plazo.

Entrenar a niños o jóvenes no es lo mismo que entrenar adultos en miniatura. A veces los entrenadores se dejan llevar por sus propios deseos de crecimiento profesional, de parecerse a, de llegar a ser entrenador de un equipo profesional, perdiendo la verdadera visión, la importancia de su labor en el deporte base.

Lo relevante no es que los chavales ganen el partido del próximo domingo sino que aprendan habilidades y valores que les ayuden a encarar los partidos que jueguen a lo largo de su vida (y no sólo en el terreno de juego).

El deporte tiene asociados valores y competencias muy positivas para el desarrollo personal pero mal utilizado puede convertirse en una fuente de frustraciones, falta de autoestima, desmotivación, agresividad,… El entrenador de deporte base es como un mago que tuviera en sus manos una poderosa poción pero que mal utilizada pudiera convertirla en veneno.

Si como entrenador estás preparando la nueva temporada, no te quedes en planificar los aspectos físicos, técnicos y tácticos que quieres desarrollar con tus jugadores. Piensa también en qué valores quieres transmitir y cómo, en qué comportamientos te gustaría que tuvieran tus chicos y qué vas a hacer tú para ser su modelo. Trabaja tus habilidades de comunicación, de liderazgo, de cooperación y de empatía.

Piensa en el mejor entrenador que tuviste, el que te hizo amar el deporte y seguir vinculado al mismo después de todos estos años. Y ahora: ¿Cuál es tu objetivo para esta temporada?

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